miércoles, 9 de febrero de 2011

-Un café amargo

Una acera. Una gran ciudad. La gente pasa, deprisa, despacio. Se va, llega, se queda. Hay quien entra en el café de tu corazón. Hay quien hace el amago y luego se marcha. Hay quien entra, revoluciona todo, y se va dando un portazo. Hay quien se queda, prueva un café, le gusta y se queda. Hay quien quiere entrar, y el miedo se lo impide. Hay quien se decide entre dos y termina por entrar en el de al lado.Hay quien entra en el tuyo. Hay quien quiere quedarse, pero hay algo que le echa, y le tienes que ver ahi, perdido entre la gente de la acera, mojado bajo una lluvia que parece solo mojarle a el. Solo quieres abrirle la puerta para que pueda volver a entrar, ofrecerle un café que evite su catarro. El mejor café de toda la ciudad, de todo el mundo solo para el. Pero hay algo, no sabes muy bien qué, que le impide volver a entrar. Solo quieres destrozarlo todo, arrancar la puerta, echar a todo el mundo y que quede sitio libre para el; el, tu, vuestro café de amor. El café de amor que provasteis una vez, y se terminó.

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